En la exposición “Un silbido al viento. 40 años de la galería de Rafael Ortiz” se ha recreado un concierto con los mismos protagonistas de hace 45 años
Esta mañana la sede del CICUS ha sido testigo de una recreación musical sonora que, tras 45 años, han repetido dos de sus protagonistas originales. Pedro Bonet es concertista de flauta. Además es fundador y director del Grupo de música barroca “La Folía”. Por otro lado, Chiqui Abril, galerista y editor, ha sido el responsable de tocar el instrumento de Schlosser.
Adolfo Schlosser nació en Austria en 1939. Fue hijo de un ceramista. Su trayectoria artística estuvo marcada por su formación en pintura en la Escuela de Graz, y en escultura por la Academia de Bellas Artes de Viena. Otra de sus grandes pasiones fue la literatura. En el año 1966 se instaló en España dónde vivió hasta su muerte en el año 2004.
Comenzó especializando sus obras hacia un lenguaje geométrico relacionado con lo natural. Experimenta con diversos materiales como el plástico, la cuerda, la goma elástica hasta desembocar en la utilización de materiales extraídos de la propia naturaleza. Su aportación al panorama artístico español en el último cuarto de siglo fue muy relevante y obtuvo el reconocimiento oficial con el Premio Nacional de Artes plásticas en 1991.
Hace unos años, en la Galería Buades de Madrid, el artista reunió a cinco amigos músicos, artistas y personas afines al arte y organizaron un concierto relacionado directamente con sus obras. Tocaron instrumentos creados por él, con materiales naturales, cuyo objeto era reinventar la música a través del silencio.
Este evento musical ha sido hoy rememorado por dos de los participantes que asistieron aquel 2 de febrero de 1979 y organizado, en esta ocasión, por la Dirección de Cultura y Patrimonio de la Universidad de Sevilla aprovechando la exposición “Un silbido al viento. 40 años de la galería de Rafael Ortiz”.